“… y nos dijo As-Salamu Alaikum, y nosotros no supimos que contestar…”

“… Alaikum As-Salamu dijimos, y todos nos sonreímos…”

Cuando suena en la cabeza Marruecos, el común de la gente trae a su imaginación cuestiones culturales, sociales, económicas, religiosas y de otra índole que se contraponen con nuestra cultura occidental, al punto de prejuzgar y negar todo lo que este relacionado con eso… ERROR gente, es un ERROR!!!!!, y les paso a explicar en este post el porque de la necesidad innegable de conocer este país.

Marruecos

Dos palabras van a definir este país (al menos lo que nosotros llegamos a conocer): BELLEZA ABSOLUTA. Los detalles y pormenores los voy a explicar mas adelante. Ahora quiero detenerme en un concepto… los sentidos… es por ahí que Marruecos entró a nuestras vidas.

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Marrakech por dentro

Resulta difícil resumir en palabras lo que se percibe cuando se pisa suelo marroquí, lo mas cercano a poder explicarlo es “enfrentarse en un ring contra Tyson, por el titulo de pesos pesados y vos con 60 kg de puro huesos”, es una trompada cultural por donde se lo mire. Y eso que ni siquiera habíamos llegamos a “la medina”.

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Despertar en marrakech

#ElDato: Contratamos en Argentina el traslado desde el aeropuerto hasta el Riad donde nos alojábamos, les puedo asegurar que se pueden perder y de que manera. Vamos a aclarar dos cosas, que es “La medina”  y que es un “Riad”.

La medina es la zona amurallada de Marrakesh, es la ciudad antigua y la que concentra el 90% del turismo, actividad comercial, y otros.

El Riad es una típica casona marroquí, con un patio interno, sus habitaciones con balcón hacia el centro del edificio, y con una terraza. Su altura no supera los 3 o 4 pisos.

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El transfer nos llevo hasta los límites de “La Medina”, el conductor bajó nuestras maletas, y en un ingles muy rustico nos pidió que lo siguiéramos. Y aquí comienza nuestra aventura, dejando por un momento la civilización moderna.

Callejones, donde solo caben 2 personas una al lado de la otra, doblando a izquierda y derecha, perdiendo el rumbo, sin brújula, y confiando en la buena orientación de nuestro lazarillo. Motos, carruajes, caballos, personas, todo junto, en el mismo espacio y tiempo. Bocinas, bullicio, graznidos, relinches. Olores de todo tipo, curry, cúrcuma, azar, orina, abono, basura. Colores en la gama de los marrones, rojos, terracotas, amarillos… y en un momento… el Riad Andalla, el lugar que nos albergaría en nuestra estadía en Marrakech, un bálsamo para el momento que estábamos viviendo.

No les voy a mentir, este camino duro apenas 20′, pero para nosotros fue eterno, y nos lleno de interrogantes. ¿Que hacemos en este lugar?, ¿como fue que se nos había ocurrido vacacionar en Marruecos?, ¿nos volvemos o nos quedamos?. Basados en la experiencia de nuestra amiga y colaboradora del blog Ana Laura, decidimos darle una oportunidad al destino, y gracias que así fue.

Riad Andalla

Llegados al Riad, nos encontramos con una mujer que nos recibió con una nota, escrita en una hoja de cuaderno, y de puño y letra, firmada por el dueño y que decía algo así como “Bienvenidos Alejandra y Matias, espero que sepan disculparme por no poder recibirlos, voy a llegar demorado. Su habitación ya esta lista con lo cual pueden dejar su equipaje y salir a dar un paseo por la plaza hasta tanto llegue y les de todas las indicaciones que ustedes deseen. Saludos y nuevamente bienvenidos, Christophe. PD: Dibujo de un mapa para llegar a la plaza y volver sin perdernos”. Christophe es el dueño de este B&B, un francés radicado en Marrakech, que supo ganarse su lugar a fuerza de simpatía.

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Desayuno – Terraza del Riad Andalla

El lugar y la ubicación fueron inmejorables, apenas a dos cuadras de la famosa plaza Jemaa El Fna. La habitación impecablemente decorada, limpia, pequeña pero acogedora. El lobby del lugar era modesto en tamaño, pero tenia el suficiente espacio para poder estar, sentarse, descansar, e incluso comer. Cuenta con una terraza en la que se sirve el desayuno, con una viste plena de la plaza.

Su personal fue la joya del lugar. Nos hicieron sentir casi como en casa. Largas charlas con el dueño, durante el desayuno o incluso en nuestros momentos de descanso, nos ayudaron a aprender un poco sobre la cultura, un dato importante para poder caminar la ciudad con tranquilidad.

La primer noche cenamos en el hotel, un plato típico y casi único en toda la region… tajine de pollo, exquisito por cierto.

En resumidas palabras, el alojamiento impecable, volvería sin lugar a duda.

Marrakech y La Medina

Por lejos la Medina (o barrio para hablar en criollo) es la parte mas llamativa de Marrakech. Es eso que concentra la vida, el espíritu, la cultura, los colores, los olores, en fin, es la marca registrada de Marruecos.

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Choque de culturas – Atenti a la Sprite

Si tenemos que describirla físicamente, es como dije, un barrio, amurallado, grande, muy grande, donde vamos a encontrar un centenar de cosas para hacer. Por eso vamos a ir por partes, tratando de describir o nombrar los puntos que mas nos llamaron la atención. Por lo pronto les voy contando que nosotros en Marrakech estuvimos 4 días, un tiempo aceptable.

En esta muralla hay varios puntos interesantes para conocer, ideales para los amantes de la fotografía. Entre estos lugares podemos encontrar “las puertas” que comunican la Medina con el exterior, llamadas Bab. Una de las mas conocidas es Bab Agnaou, ubicada al sur de la Medina. Bab Nkob es otra de las puertas llamativas de la muralla.

Jemaa El Fna

Es un lugar emblemático, una plaza mundialmente conocida y cargada de historia. Lugar que reúne durante los 365 días del año un centenar de personas, locales y turistas, artesanos, encantadores de serpientes, escribas, bailarines, domadores de monos, vendedores de jugo de naranja, caminantes, motos, camellos. La plaza se encuentra rodeada de comercios, restaurantes y cafetines típicos marroquíes. Durante la noche la plaza se ve invadida en una gran parte por puestos de comida, que inundan en lugar de aromas, colores y mucho humo, todo esto en combinación hacen que las noches sean increíbles. No quiero dejar de mencionar que en Marrakech nos sentimos mas seguros que en Bs. As., y tiene su razón de ser.

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La plaza a media maquina

Al ser un pueblo musulmán, la cultura prohíbe el hurto y lo condena, sumado a eso que la seguridad del lugar se ocupa mucho por que el turista este a gusto, dicho esto, les puedo decir que caminen por su plaza y calles con total tranquilidad (cuesta al principio, no les voy a mentir). Pegado a la plaza se encuentra la mezquita mas famosa del lugar, La Koutoubia.

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La plaza al rojo vivo y La Koutoubia de fondo

Un edificio imponente, que marca presencia. Lamentablemente las mezquitas no pueden ser visitadas por los turistas. Resalto el espectáculo que resulta ser el rezo constante por parte de los fieles, cada 4 o 5 horas, y que es arengado por alto parlantes que se encuentran conectados en las torres de las mezquitas; se les pone la piel de gallina.

Los zocos

Los zocos son los mercados. Una de las joyas de Marruecos, se encuentran alrededor de la plaza, y conforman una red inmensa de comercios, entre calles, angostas, al aire libre y cubiertas, son un especie de laberinto. Acá se puede encontrar de todo, y cuando digo de todo vamos desde alimentos como carnes rojas y blancas (olvídense de la refrigeración), frutas y verduras, especias de todos los olores, sabores y colores, artesanías, cueros, tallas, animales, etc etc etc.

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De compras por los zocos

Mi recomendación basada en la experiencia es hacerse de paciencia, y caminarlo muy muy muy tranquilo, contando hasta 100 cada vez que un vendedor se nos acerque a vender algo, y con muy buena cintura eludirlos. Es agotador por definición, pero al mismo tiempo es una experiencia nunca antes vivida y les puedo asegurar que no se lo van a olvidar nunca por lo bello que resulta ser. Yo llamaría a esta sección El folklore del regateo. Christophe nos dijo muy claro “si al precio que el vendedor les ofrece inicialmente, se lo bajas a la tercera parte, habrán hecho negocio ustedes y el comerciante”, ahora, “si al precio que el vendedor les ofrece inicialmente no se le bajan ni un centavo, el vendedor se vera ofendido pues es obligación hacer el juego del regateo, dame mas, te doy menos”. Es una tarea difícil de adquirir, pero con uno o dos intentos uno se vuelve casi un experto en el arte de bajar precios (o al menos eso nos hacen sentir). Nosotros por suerte al haber estado en Perú, habíamos ya ejercitado esta técnica. Aprovechen a comprar esas cosas que en su país de origen no se consiguen con frecuencia, ya sea un tajine, o un juego de vasos y tetera, o un puñado de especias raras, alguna pieza de cuero como pantuflas o carteras, y algún telar típico. #ElDato: a las afueras de la medina, no muy lejos, se puede ir a una feria en la cual se va a encontrar todo lo mismo que que se ve en los zocos, un poco mas caras, pero sin la necesidad de regatear el precio, se paga por el precio etiquetado y ya.

Gastronomía y más

En Marrakech como en el resto de los lugares donde estuvimos la comida típica se basa en cus-cus, carnes de pollo y cordero, verduras, y muchas especias (curry, cúrcuma, comino, anís, jengibre, azafrán, coriandro). Es fundamental estar preparados para este choque culinario, y atenerse a las consecuencias. El picor no es lo importante, los sabores es lo llamativo. Una de sus comidas principales es el Tajine de pollo o carne, acompañado por supuesto con verduras y cus-cus. De más esta decir que se puede conseguir otras opciones, omelette, o carnes asadas en su diferentes variedades, sopas y otros potajes. En la plaza se puede conseguir variedad y calidad, nosotros no comimos ahí, una deuda pendiente. Un lugar para recomendar por la atención, la ambientación y la calidad de la comida es Pepe Nero, un restaurante gourmet que sirve platos típicos, los precios son un poco elevados pero vale la pena experimentar al menos una vez este tipo de gastronomía. El Riad Andala sirve platos bien marroquíes, el detalle es que se deben alojar ahí para poder disfrutarlos.

La Medina por fuera

Murallas afuera, se encuentra otro mundo, una ciudad civilizada (con esto no quiero decir que la medina no lo sea), tiendas de primera marca, Mc Donalds, Cines, Teatros, y mas. De lo que se puede ver, y vale la pena, puedo mencionar a Gueliz, la ciudad moderna de Marrakech, a unas cuantas cuadras de La Medina, ideal para caminarla un día no tan caluroso, y cuando ya se encuentren agotados de la vida dentro de las murallas.

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Jardines de la Menara

Siguiendo con el recorrido exterior, y por la misma zona de Gueliz, se puede visitar lo que seria en algún momento la casa de Yves Saint Laurent, y que luego de su muerte y haberla dejado como donación para el gobierno de Marruecos, se convirtiera en un paso obligado para visitar y caminar, los Jardines Majorelle. Una mansion con un jardín botánico con especies de todo el mundo y de todo tipo. Se cobra una entrada con un valor moderado, vale la pena entrar.

Para completar esta salida, y les recomiendo que este ultimo lo hagan un día diferente, son los Jardines de la Menara. Un parque inmenso, repleto de arboles de todo tipo, predominando olivos, y que en su parte central cuenta con una laguna artificial. Un paseo ideal para hacerlo muy tranquilo y perderse entre sus bosques, hacerlo muy pausado. Portar mucha agua porque se siente mucho el calor sumado a la aridez de la region.

De esta forma Marrakech había entrado en nuestras vidas… ahora le tocaba el turno al desierto del Sahara, y allí fuimos.